26 ago. 2016

Peluquería canina


Hace ya años un autor destacado del ámbito poético me comentaba que en ocasiones los poetas cuando son jóvenes y publican su primer libro tienden a intentar demostrar en ese puñado de páginas que se les otorga todo lo que saben y son capaces de hacer. Cuando uno se termina Peluquería canina de Enrique García Bolaños esa es la sensación. Digo cuando uno se lo termina, y lo lee con la perspectiva contemporánea, en el que suele buscarse un libro de poemas homogéneo y compactado. Pero mientras se está en su lectura, mientras se pasan las páginas de esta obra uno pasa un rato la mar de entretenido, disfrutando de muchísimos aciertos y comprobando que algo interesante se atisba en el futuro de este autor recién bautizado en el engranaje editorial (bautizo doble, porque con él también se abre al mundo el sello Versátiles Editorial, a quien también habrá que seguir la pista).

Una treintena de textos en los que García Bolaños demuestra que no le tiene miedo a nada, que el siglo XXI está ahí para algo, que el grito y el susurro son compatibles, así como el verso y la prosa (al fin y al cabo el whisky es whisky sea cual sea el soporte, y hay días para vasos y días para petacas), y que los referentes socioculturales están para ser manoseados.
Así que pasen y lean a este químico de la lírica, por lo que demuestra y por lo que le queda.


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