3 feb. 2010

Presentación en fotos y palabras




PERIPLOS


No es nueva la concepción de la vida como un periplo. Ya en el Libro de los Muertos de los egipcios se aborda el misterio de la Transfiguración, por mor de la cual los nobles difuntos del Nilo, bajo formas variopintas, tomaban el timón de la barca solar y recorrían los misterios de ultratumba. De regreso al sarcófago, las almas se aprestaban al juicio ante el tribunal de Osiris, y ofrecían su corazón ante un dios chacal arrodillado, que ponderaba meticulosamente sobre sendas balanzas la conciencia y la moralidad de aquellos despojos, vacíos de intestinos y atiborrados de bálsamos, que llamaban a la puerta de la “Duat”, y que pretendían alcanzar los fértiles vergeles del “Aaru” (la Gloria, en cristiano).

Gilgamesh -hace ya la friolera de cuarenta y cinco siglos- también emprendió una larga correría a la caza de la inmortalidad; y aunque de lo infinito no probó bocado, pudo intuir en sus últimos estertores de superhombre que es cosa buena en esta vida –como en cualquier otra- dejarse acompañar.

¡Y qué decir de las épicas jornadas mediterráneas del Odiseo homérico! Bástenos con señalar que sirenas, cíclopes, feacios y cimerios, nos hacen apuñar en ellas, hexámetro a hexámetro, un tesoro de astucias, aventadas por la inteligente Atenea. Sabido es, por cierto, que Sheherezade se inspira en los cantos homéricos cuando le narra al rey Sharyar los siete viajes de Simbad el Marino, ese apéndice magnífico y tardío de las Mil y una noches. Aquí, más hercúlea que la astucia del marinero de Ítaca, es la fortuna, pura y ciega, la que doblega los pasos del protagonista.

Muchas han sido luego las obras, e infinitas las versiones, que recurren al periplo -heróico o ridiculizante- como cuenco en el que se cuecen las tribulaciones del hombre de siempre, del que cruza las aceras. Dejaron su magisterio en el género de la andanza Lewis Carroll, Voltaire, Jules Verne, Miguel de Cervantes, Daniel Defoe, Jonathan Swift, Edgar Allan Poe… Todos ellos despliegan, en las colosales travesías que nos ofrecen, una lucha interna paralela a la que se lee sobre el papel… y una moraleja, más o menos oculta, pero siempre distinta.

El periplo no es mejor ni peor instrumento literario que cualquier otro. Hay quien recurre a la metáfora contraria, la cárcel, para contar sus cuitas, y me parece bien. A mí me gustan ambas formas por temporadas. Igual me ocurre con las uvas y los melocotones. Manuel González Mairena ha decidido que por esta vez sea un periplo íntimo lo que leamos, pues vale. De su inmensa creatividad y su sólida formación filológica puede salir la forma que le plazca, que lo hará bien. Es en la moraleja, en lo hondo –él lo sabe- donde se la juega, como cualquier escritor…como cualquier ser vivo. Bien que supo aprehender de su paso activo y musculoso por la tertulia Madera Húmeda que la literatura deshonesta –aquella que coloca la palabra en crucigramas lisos y ortogonales, que huelen a colonia- es sordomuda y burriciega. Por eso, Manuel, cuando escribe -lo vas a ver, querido lector- escribe en serio, y nunca sale desarmado a la cancha: es hombre de rebotica, intenso y grave tras su eterna sonrisa. Acaricia la treintena, y a los treinta ya no se pierde el tiempo en contarle mentiras al amigo. Su verso es una pulida y escueta confesión, dotada de una épica sobria y desengañada que no renuncia a la elegancia, y que recuerda en algún instante a ese ser humano grande, bueno y doliente de Whitman y Kavafis. Ya sé, ya sé, estarás diciendo ahora mismo, amigo lector “ ¡Te has pasado, Ruano, te has pasado!”. Leedlo, si no me creéis.

Francisco Ruano




Gracias a todos los asistentes, y en especial a Francisco Ruano por sus palabras. Os dejo con un brindis de vino y tribulaciones...

6 comentarios:

Manolo Arana dijo...

joer, teletransporte gratuito ya!

tournesols dijo...

Ay, qué bien, me siento un poco madre :)

¡Qué ganas de que lo traigas a Sevilla city!

Muá.
L*

manolo g. dijo...

ay Manolito, la que te perdiste...

Laura, con la portada que has hecho puedes sentirte lo que quiras, es fantástica, en la presentación hablé de ella, y de lo bien que plasma la imagen de Don Simbad. Besos!!

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

¡Enhorabuena por el libro, Manolo! Salud, siempre.

manolo g. dijo...

Muchas gracias Tomasín! Espero tus críticas...

Ars musicae dijo...

Enhorabuena por el libro.

Espero un ejemplar firmado!!!!

Ars Musicae