24 ago. 2008

Hamlet

Hace una hora que he llegado a casa tras contemplar una representación de Hamlet que no ha terminado de llenarme -eufmismo benévolo-, pero como algo bueno siempre tiene que traer el teatro, en esta ocasión la catarsis ha sido el recuerdo de un microrrelato de David Mena que precisamente se titula Hamlet y que paso a compartir con quien pase por aquí y especialmente con los que alguna vez se han topado con una versión no muy a la altura del original.



Hamlet


“Soy Hamlet, príncipe de Dinamarca”, dijo, “y he venido a vengar la muerte de mi padre”. Pero la traducción era tan mala que en sus ojos ardían gasolineras y torres de alta tensión. Parecía tan triste y confundido esta vez, que decidí tachar párrafos enteros y componer otros nuevos, borré sintagmas y añadí adverbios y adjetivos. De modo que aquel muchacho que había cruzado el infierno sacó un puñal de donde nunca había existido, y enloquecido se arrojó contra el rey y sus sirvientes, dándoles muerte a todos y a sí mismo. Maldiciendo todo aquello que había quedado pendiente de decir en las demás traducciones.

Él, que era Hamlet, Príncipe de Dinamarca, y que también era yo.

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